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Tratamiento de la osteoporosis

 Las medidas preventivas de la osteoporosis que se pueden adoptar en la infancia, adolescencia, juventud y edad adulta están encaminadas a alcanzar el máximo de masa ósea (esto se produce normalmente antes de los 30 años, pues a partir de esa edad el remodelado óseo se hace más lento y favorece la disminución de la densidad del hueso).
En mujeres postmenopáusicas existen medidas farmacológicas y no farmacológicas que mejoran la calidad del hueso y enlentecen en la medida de lo posible la pérdida de masa ósea.
En personas ancianas juegan un papel fundamental las medidas para prevenir el riesgo de caídas.
Medidas no farmacológicas o preventivas de la osteoporosis
Dieta adecuada rica en calcio: diariamente se pierde calcio a través de la orina y el sudor. Si las necesidades son superiores al aporte del mismo, se va a producir una disminución de la reserva, constituida por el hueso fundamentalmente. El calcio se encuentra principalmente en la leche y derivados lácteos como el queso y el yogur. Los niños deben tomar como mínimo 800 miligramos de calcio al día, los adultos 1.000 miligramos de calcio al día, y las mujeres embarazadas 1.200 miligramos de calcio. Un litro de leche contiene aproximadamente un gramo de calcio elemento (un yogur aproximadamente 125 miligramos de calcio).
Aporte de vitamina D: favorece la absorción del calcio y su incorporación al hueso. Para la mayoría de los adultos la exposición al sol y una dieta equilibrada son suficientes para mantener unos niveles adecuados, pero en ancianos que a menudo salen poco a la calle suele ser insuficiente. Las necesidades de vitamina D oscilan entre 400 y 800 UI al día. La leche constituye la mayor fuente de vitamina D aportada por la dieta, un litro de leche contiene aproximadamente 400 UI de vitamina D.
Evitar el consumo de tabaco y alcohol: se recomienda el abandono del alcohol y del hábito tabáquico, ya que acelera la pérdida de masa ósea al disminuir la capacidad de absorción de calcio.
No excederse con la cafeína: esta sustancia tiene un efecto diurético que hace que la excreción de calcio a través de la orina sea mayor de lo normal. Intenta moderar el consumo de café y otras bebidas que la contengan.
Ejercicio físico diario: la práctica diaria de ejercicio, como caminar 20 minutos todos los días, aumenta la masa ósea y disminuye el riesgo de fracturas. Asimismo, para mejorar el equilibrio y evitar cáidas se pueden practicar deportes como el taichi o el yoga.
Medidas farmacológicas frente a la osteoporosis
La utilización de fármacos está indicada en aquellos pacientes de osteoporosis con mayor riesgo de presentar una fractura (aquellos con varios factores de riesgo y menor densidad del hueso).
Calcio y vitamina D: su uso está recomendado en personas ancianas con baja ingesta de estos elementos, y en aquellas que toman fármacos de forma prolongada, como los corticoides, que favorecen la osteoporosis. Las sales de calcio más utilizadas son el citrato y el carbonato de calcio. En el mercado existen preparados combinados de calcio y vitamina D que facilitan su administración.
Bifosfonatos (ácido alendrónico, ácido risedrónico, ácido etidrónico): su mecanismo de acción no es bien conocido, pero producen un descenso en la resorción ósea o destrucción del hueso. Disminuyen la incidencia de fracturas vertebrales y de cadera en mujeres tras la menopausia, y de fracturas vertebrales en hombres. Son el tratamiento de elección en la osteoporosis por fármacos. Se administran por vía oral con frecuencia semanal o mensual.
Raloxifeno: actúa sobre los receptores de los estrógenos (hormona femenina que actúa en la formación del hueso). Disminuye la frecuencia de fracturas vertebrales radiológicas y clínicas en mujeres tras la menopausia con osteoporosis, con y sin fractura previa, y disminuye de manera significativa la incidencia de cáncer de mama en este tipo de pacientes.
Terapia hormonal sustitutiva (estrógenos/progestágenos): no es el tratamiento de primera elección frente a la osteoporosis. Está indicada en algunas mujeres tras la menopausia, cuando no toleran otros fármacos y además tienen síntomas importantes en relación con la pérdida de la menstruación. Puede aumentar el riesgo de cáncer de mama y la aparición de trombos a nivel del sistema venoso.
Calcitonina: disminuye la aparición de nuevas fracturas. Su eficacia es algo menor. Se administra de forma intranasal.       
Teripratida: es un fragmento de hormona paratiroidea que ayuda a la formación del hueso. Se utiliza desde hace poco tiempo. Solo está indicado en determinados casos (generalmente tras una fractura), y no de forma continuada. Se administra mediante inyecciones subcutáneas.
Denosumab: es un anticuerpo monoclonal antirresortivo con un papel muy importante en la actualidad para evitar la fractura osteoporótica vertebral y de cadera. Se administra una inyección intramuscular cada seis meses